domingo, marzo 25, 2007

LA INICIACION DE LA CARNE


Carne Argentina
presenta

La iniciación de la carne

Leen en escena:
Leo Oyola [Frentokis]
Juan Incardona [El midi]
Osvaldo Bossi [El muchacho de los helados]

+bonus track musical
Millán & Los Monobestias

Martes 10 de Abril 20:30 hs.
Mantis Club [Pringles 753]

entrada libre

Registros de "La iniciación de la carne"
Más registros de "La iniciación de la carne"

5 Comments:

Blogger Lunita said...

Esta vez, ahí estaré :)

1:11 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Quería felicitarlos por el espectáculo.
Muy emocionantes los tres autores que leyeron.
Divino el que bailó al final.
El próximo cuando es?

Mariam

9:36 a. m.  
Anonymous López said...

Muchas gracias Mariam, nosotros la pasamos genial!
el último escritor, aquel divino que bailó al final, es Leonardo Oyola que leyó un capítulo de su novela inédita Chamamé que se publica este año. Si te interesa leer algo de él, su primera novela se llama Siete y el Tigre Harapiento y es de editorial Gárgola. Te la recomiendo especialmente. El poeta Bossi también tiene mucho publicado y lo que leyó en el Mantis es de "El muchacho de los helados" de edit. Bajo la luna nueva. Incardona dirige la revista literaria electrónica www.elinterpretador.com que es buenísima.
Bueno, nuestros encuentros son los primeros martes de cada mes, el de mayo entonces, ya lo confirmaremos, cae el mismísimo 1º. pasanos tu email así te incluímos para el envío del flyer. Salú.

11:47 a. m.  
Anonymous de derrida con amor said...

Esto es demasiado evidente en lo que se llama la prensa «cultural» (artes, literatura, filosofía, etc.) y en esas evaluaciones «finas» sobredeterminadas, sobrecodifïcadas, que no inducen inmediatamente la opinión pública como juicio político o decisión electoral. Cada vez que una institución mediática regula fenómenos de mercado a una escala masiva, confisca y censura también masivamente, dogmatiza, cualesquiera que sean su eclecticismo real o su liberalismo de fachada, sus virtudes o sus vicios, ya cautive, ya aburra, ya se la encuentre distinguida, vulgar, o las dos cosas a la vez. Cuando a un solo juez, se piense lo que se piense de tal o cual de sus talentos, se le confía aquí o allá un monopolio de evaluación, de filtración, de exposición a la plena luz, determina las ventas en los supermercados de la cultura. Así, una obra queda relegada lejos de la corte, hacia la noche de un recinto quasi privado, si no cumple las condiciones de visibilidad en ese gran pequeño espejo que fascina deformando, filtra y desvía hacia él tanta energía, interrumpe la conversación, pliega el cuerpo y la mirada social a una nueva fisiología, proyecta en fin al extranjero los últimos iconos de la cultura nacional. Hoy, con esta escala, de un libro tienen que venderse y, distingamos, leerse, más de diez mil ejemplares para ser otra cosa que una correspondencia confidencial y casi privada. Resultado: las investigaciones llamadas «difíciles», rebeldes al estereotipo de la imagen o de la narración, poco sometidas a las normas de la cultura así representada en su «media» (en singular, la «opinión» significa siempre la «media») quedan excluidas de la escena: ocultadas, privadas de la luz, del día. En consecuencia, se las juzga, cada vez más, «oscuras», «difíciles», o «ilegibles» y así se convierten en aquello que se dice que son y se quiere que sean: inaccesibles. El ciclo se acelera. Se diga lo que se diga de la calidad de nuestros media «culturales»

12:42 p. m.  
Anonymous López said...

no parece que tengamos mucha opción. más que resistir. no está tan mal. mi pobre librito lo leyó una piba de Rafael Calzada y repitió de memoria sólo uno de sus versos. bastante satisfecho estoy y bastante emocionado si me imagino esa escena.
un abrazo quienseas.

6:42 p. m.  

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