miércoles, junio 07, 2006

Leído en *Carne de cañon*

1. Odiseo Sóbico [Parió la fortuna]
Intro
Mil ochocientos setenta y tantos. Un pueblo. Una familia (Larralde Pérez): dueña del pueblo, los cargos públicos, las estancias y también de las vacas que descienden, entre banderas y discursos, en la estación del tren; vacas de raza superior, importadas para enaltecer la sangre del ya prolífico ganado criollo: cosas de la competencia, exigencias del progreso y los porteños de pro, que no admiten propietarios de segundo orden en sus clubes. Desfilan las vacas por la calle principal orlada de pabellones nacionales rumbo a La Centenaria, heredad histórica de los Larralde Pérez. Pasa el tiempo y la Fortuna, vaca insignia, alumbra; la cría goza de perfecta salud. Los patrones pueden brindar si lo desean.
Pero no brindan.
Una presencia oscura e inquietante deambula por la región (justo en esos días) sembrando semillas de discordia; algún infame ha abusado de la libertad de prensa (justo ese día) para publicar un texto del cuentista Laiseca, profundamente prohibido; y en la clandestinidad (todos los días) la servidumbre conspira. Son éstas resistencias sin esperanza de gente que se extingue, gente que no pretende arruinar a los Larralde Pérez porque no tiene con qué. Hacen oler su existencia, eso sí: que haya éxitos para unos pocos (paciencia), pero que nadie se atreva a brindar.
Los fragmentos que oiremos nos acercan a la servidumbre de los Larralde Pérez durante el día en que las preciosas vacas llegan. Mamacha, dama de compañía de doña Centenaria, se ha enterado de la muerte de Toribio Lucerna, su pertinaz enamorado, y planea concurrir al entierro.(...)
(proximamente texto completo)
2. Leo Oyola [Chamamé]
01 – Despierto en la mañana y levanto mi cabeza, cansado

LA NOCHE NO ES LO JODIDO EN LA RUTA.
Sí, la puta siesta.
El celeste que está en el cielo enceguece. No el sol.
Te la regalo quedarte en el camino a esta hora.
Lo sé porque viví un tiempo en un lugar muy parecido a este.
La misma mierda, solo que más al norte.
¿O estaba más al sur?
Ahora no les puedo cantar la posta.
Quedé culo pa’arriba después de haber dado una vuelta.
¿En qué momento perdí la dirección?
Eso fue desde que aprendí a manejar.
(...)

2 Comments:

Anonymous tigre harapiento said...

El martes 6 de junio dirá nuestra historia que con Odiseo tuvimos el honor de abrir lo que hoy es algo grosso y mañana, un clásico.
Como narrador, y particularmente para el baile en el que me metí con "Chamamé", la voz que yo cranié para mi Perro comenzó a salir y a definirse esa noche en Pringles 753, cuando mi novela tenía cinco, seis capítulos.
Ahora estoy a esa misma cantidad de terminar mi ajuste de cuentas por la rutas del litoral.
Y cuando leo, entro pisando fuerte, por lo vivido no solamente la noche de carne de cañón, sino también por lo adquirido durante los otros primeros martes del mes.
Porque uno aprende, y mucho, de los que son de nuestra misma especie.
La historia personal del Tigre dirá que su 2006 tuvo de todo.
Pero de las cosas que más se rescatan jamás se ovbiarán en su CV haber estado como escritor en el comienzo del Mantis y en la primera noche de Mudos.
Miren que laureles.
Obtenidos en el mismo año en el que la gente de Carne Argentina cuidó y mimó a un tipo oscilante entre pollito mojado y gallo de riña.
Francamente puto.
Los quiere, Leo Oyola.

PD: Que bueno que está el blog con la última actualización! Veo el Polara amarillo y ese, mis amigos, no es ni más ni menos que el arca de Noé.
Uno escribe, los que leen o escuchan le ponen lo suyo... y he ahí el mayor piropo.

12:15 p. m.  
Anonymous tigre harapiento said...

El martes 6 de junio dirá nuestra historia que con Odiseo tuvimos el honor de abrir lo que hoy es algo grosso y mañana, un clásico.
Como narrador, y particularmente para el baile en el que me metí con "Chamamé", la voz que yo cranié para mi Perro comenzó a salir y a definirse esa noche en Pringles 753, cuando mi novela tenía cinco, seis capítulos.
Ahora estoy a esa misma cantidad de terminar mi ajuste de cuentas por la rutas del litoral.
Y cuando leo, entro pisando fuerte, por lo vivido no solamente la noche de carne de cañón, sino también por lo adquirido durante los otros primeros martes del mes.
Porque uno aprende, y mucho, de los que son de nuestra misma especie.
La historia personal del Tigre dirá que su 2006 tuvo de todo.
Pero de las cosas que más se rescatan jamás se ovbiarán en su CV haber estado como escritor en el comienzo del Mantis y en la primera noche de Mudos.
Miren que laureles.
Obtenidos en el mismo año en el que la gente de Carne Argentina cuidó y mimó a un tipo oscilante entre pollito mojado y gallo de riña.
Francamente puto.
Los quiere, Leo Oyola.

PD: Que bueno que está el blog con la última actualización! Veo el Polara amarillo y ese, mis amigos, no es ni más ni menos que el arca de Noé.
Uno escribe, los que leen o escuchan le ponen lo suyo... y he ahí el mayor piropo.

12:15 p. m.  

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